Este año será tan malo que el anterior para la canasta familiar en Cuba
La ministra de Comercio Interior implora la inversión extranjera para salvar una economía en perdición
La Habana/Que los mandados lleguen completos a las bodegas, sin retrasos, sin libras faltantes o para solo una parte de las familias, es algo que hace tiempo los cubanos no presencian. Lo reconoció, en entrevista con Granma, la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, quien explicó que a lo largo de 2024 la canasta normada “decreció respecto al anterior año”.
La ministra no ofreció datos concretos, pero admitió que “se incumplió con las entregas de recursos de producción nacional como leche fluida, por déficit de acopio –lo que obligó al ajuste del per cápita a medio litro–, azúcar, café, huevos, carne de res y sal. El huevo se distribuyó bimestralmente en el primer semestre de 2024, y a partir de julio solo se logró cumplir las entregas a dietas de embarazadas”.
En general, la funcionaria calificó de “extremadamente complejo” el pasado año y este, añadió, “ha comenzado igual de retador” con “serias afectaciones a la canasta familiar normada”. Pero se lavó las manos de la situación. Según argumentó, paliar la falta de oferta de Comercio Interior requiere tareas titánicas en el contexto de la crisis cubana tales como “incrementar la producción nacional”.
La funcionaria calificó de “extremadamente complejo” el pasado año y este, añadió, “ha comenzado igual de retador”
Por el momento, su cartera solo ha atinado a “diversificar las ofertas en las bodegas y centros del sector, aunque nada sustituye lo que con tanta regularidad llegaba cada mes a las bodegas”.
La funcionaria alabó la colaboración de los privados en un contexto en el que el Estado está de manos atadas. Sin embargo, defendió la Resolución 56 de su ministerio, que limita desde finales de 2024 el comercio mayorista en el caso de las pymes y los cuentapropistas. Mientras los primeros tienen hasta septiembre para liquidar las mercancías que destinan al mayoreo, los segundos tienen prohibida por completo la actividad desde este abril.
Solo las empresas que se dedican a la producción, ya sean pymes o cooperativas no agropecuarias, podrán vender al por mayor siempre que comercialicen sus propios productos y se subordinen a empresas estatales.
Preguntada sobre si la medida podría convertirse en un “freno al abastecimiento de la población”, Díaz expuso que Cuba va a garantizar que la norma funcione. No obstante, se refirió en todo momento a los privados como “complemento” del sistema empresarial estatal y resaltó su función utilitaria: “En todos los territorios existen capacidades de almacenamiento locales, equipos y otros medios que no se están explotando, o están subutilizados y se pueden poner a disposición de los actores económicos no estatales”.
“En todos los territorios existen capacidades de almacenamiento locales, equipos y otros medios que no se están explotando”
La ministra no habla de otra cosa que de la reciente costumbre del Estado de entregar a los particulares equipos e instalaciones en condición precaria para que estos sean los encargados de rescatarlos y darles uso.
La inversión extranjera, lo único que podría salvar la quebrada economía de la Isla, fue otro de los temas que la funcionaria definió como prioritarios. Según explicó, Comercio Interior ha aprobado ocho negocios de inversión extranjera: un contrato de asociación económica internacional, cinco empresas mixtas que no nombró y dos empresas de capital totalmente extranjero. De ellos ya operan en el mercado mayorista cinco, y en 2024 superaron los 20 millones de dólares en ventas.
“La inversión extranjera en el sistema del Comercio Interior tiene el propósito de establecer mercados mayoristas de aprovisionamiento que brinden servicios al sector estatal y no estatal”, dijo, y añadió que la prioridad es la industria nacional.
Más allá del salvavidas temporal que representa, hasta cierto punto, el capital extranjero, Díaz no mencionó ningún plan concreto para estimular la producción de alimentos y resolver los problemas de abasto que, en palabras de Granma, “ya duran más de lo deseado”.